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Un baile con la vida

De su encuentro con el psicoanálisis, dice Isabel Cristina, “se propicia en su participación en los grupos de estudio y a través de  la oportunidad de emprender un viaje, una aventura en Europa”. 

Isabel Cristina es psicóloga y dice que, “en sus estudios es muy poco lo que se habla del inconsciente, del padre del psicoanálisis Sigmund Freud o de otros psicoanalistas tan importantes como Jacques Lacan. A quienes se ha podido acercar gracias a los grupos de estudio”.

Continua diciendo que, “durante sus estudios de psicología, si bien, desde la psicología dinámica se abordan parcialmente estos temas, (aunque limitándose en lo consciente); el contenido teórico acerca del inconsciente, así como el estudio minucioso de sus pioneros, llega a ser solo un abrebocas, no se profundiza mucho en ello como si se hace desde el psicoanálisis y todo lo que de ello se desprende”.

Este año, en el 2026, Isabel Cristina visitó Valladolid para las jornadas de La Otra psiquiatría tituladas, “De nuevo la melancolía”. Posteriormente emprendió su rumbo a Tübingen para las jornadas de la causAbock tituladas “La invención, un camino singular”.

Al mencionar dichas jornadas continua Isabel Cristina, “no pudo dejar de preguntarse unas cuantas cosas sobre su formación, en especial, después de escuchar al psicoanalista José María Álvarez. Allí, en España, reflexionó de nuevo sobre el encasillamiento de los pacientes a los diagnósticos basados en manuales como el DSM”. 

Según, Isabel Cristina, “se percata que a través del psicoanálisis puede tener un acercamiento a un más allá de un mero diagnóstico generalizado y técnico; un verdadero interés por escuchar a la persona que iría a su consulta”. 

Viajar con su grupo de estudio, le permitió, además, “explorar y reconocer la subjetividad y la singularidad, tanto de cada uno de los miembros del grupo, como de la suya propia”. Es decir, a eso que el psicoanálisis apunta, a la subjetividad y la singularidad. 

Tema que se trabajó en las jornadas en Tübingen desde la invención, a partir de la experiencia psicoanalítica. De estas jornadas nos dice, “nació su interés de conocer y comprender el psicoanálisis ¡y por qué no! de formarse como psicoanalista y de explorar su inconsciente a través del análisis”.

Este viaje, según Isabel Cristina, “también le permitió, de cierta manera, encontrarse de nuevo con su cuerpo. Volver a sentir que, por ejemplo, mediante el baile, había encontrado en el pasado, una forma de resignificar su dolor o sufrimiento y, de dar alegría a otros. Una manera de dar trámite a eso de lo que no se habla”.

Al cierre de esta entrevista, dice Isabel Cristina que, este viaje, le recordó además algunas experiencias del pasado. En las cuales, la aparición de “cierta angustia al enfrentarse a algún tipo de reto”, le exigía sostenerse “frente a lo deseado para darse cuenta de que al final las cosas salían bien y, de que, aquello sí era posible”. 

El sostenerse en su apuesta por el viaje, continúa la entrevistada, fue una manera de escapar de lo que ella llama sus “evitaciones”. Esto es, según ella, “algo que en ocasiones solía hacer. Lo que fuese necesario para desaparecer o (escapar de) lo deseado; llegar a sentirse intranquila al ver que las cosas van bien, como si de un imposible se tratase”. “O, como si tal vez, solo lograse reconocer la «tranquilidad» desde el caos”.

De regreso a casa, nos dice al cierre, “ha llevado consigo un mensaje de Sigmund Freud que la acompañará en sus lecturas. Se trata de un marcador de libros o, punto de lectura, de la editorial Artemisa Verlag donde reza la cita de Freud sobre la cura psicoanalítica a través del amor”.  

Una apuesta, por y para bailar con la vida.