Amarla Café
Psicoanálisis y deseo
Dice Esteban Pelaez Arroyave que, “sobre Amarla, cuando le preguntaban, no le gustaba mucho hablar. Ha sido un proceso muy personal y, para nada sencillo”. Amarla Café, en la ciudad de Medellín – Colombia, es para él, su invención, gran parte de su ser.
En un determinado momento de su vida, donde todo parecía marchar a la perfección, como cuál vida imaginada en plenitud, llega el sin sabor de algo que le divide. “El sentimiento de incomodidad, de que algo no camina bien”.
Así se dio al encuentro con el psicoanálisis. “Empieza a pensarse; buscando conocerse en lo más íntimo, para buscar algo que, tal vez había quedado un poco en el olvido”. Continua Esteban: “Es como si lo que yo hacía en ese momento, al parecer no era yo, era otro”.
“Van apareciendo durante las sesiones de análisis lo que para mi es importante”. Lo que le es más valioso en su singularidad y, que corresponde a sus sueños. En ese momento, “¿el psicoanálisis me dice: lo quiere hacer?, entonces trabaje por ello”. Por ello…, que bonita manera de ubicar esta palabra, el ello (Es).
Así comienza a surgir Amarla, a medida que iba trabajando en el análisis. Fue recordando los sueños que traía de una estadía en el extranjero. Aquel sueño de crear un Café caluroso y amable al visitante. Recordó también sus días de estudio en la universidad y, sobre todo aquellos días en la Corporación Cultural Estanislao Zuleta, entidad que lleva el nombre del filósofo nacido en Medellín. Allí estudiando los textos de Freud y de Nietzsche, “me llené de preguntas y de curiosidad”.
“Fui recuperando el gusto por la poesía. El cual diría, es mi mecanismo de sublimación, mi delirio para afrontar la vida”. Se juntan así estas piezas de nuevo y surge Amarla. Es un café, además lleva consigo poesía, “la misma que cuidadosamente seleccionó y con esmero comparto, para que quien tome una taza de café, sea tocado también por la poesía”. Se iniciaron los talleres de marca de la mano del psicoanálisis y surge Amarla. Como un nudo de capitoné entre la cultura, la poesía, el buen café y una parte de su fundador.
Dice Esteban, inspirado en Poseidón, que Amarla es un proyecto, que le hace sentir que la vida vale la pena. “Aparecen más responsabilidades, más trabajo, más noches en vela. Y, sin embargo, voy soltando una carga. Me pongo la del deseo encima y me vacío de lo demás”. En ese camino, el del deseo, “aparecen manos que se estiran queriendo ayudar, que quieren compartir lo que saben, quieren acompañarte”.
Muchos otros momentos sorprendentes lo han acompañado desde su creación, entre ellos aquellos en los que, además del café, se han valorado los esfuerzos de Amarla por transmitir, en consonancia con la narrativa de la marca, y junto al buen café, la poesía y los mitos. Amarla, ha sido creada desde el deseo singular, una invención acompañada del psicoanálisis.


