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Empresa Viva – una apuesta por la vida

Psicoanálisis y Deseo

Empresa Viva, nos dice Liliana, “lleva el significante de una apuesta por la vida”. Esa misma apuesta que había iniciado en sus planes, desde que estaba en la universidad y, que por diferentes razones no había concretizado, hasta hace unos años cuando se produjo su encuentro con el psicoanálisis.

Dice Liliana que, “desde muy temprana edad, tuvo que hacerse cargo de ella misma, de sus decisiones y de su futuro”.  Lo anterior, continúa Liliana, “la llevó a sumergirse de lleno en el trabajo y en el estudio. Fue construyendo, lo que en sus palabras define como “una identidad o idea vaga propia y, una postura muy fuerte frente a lo profesional. Se enfocó en el campo de la seguridad y salud en el trabajo. Fue justo ahí donde encontró un nombre, un lugar, un rol desde el cual responderle al mundo”

Durante mucho tiempo, continúa Liliana, “ese rol lo fue todo. Su vida giraba alrededor del trabajo. Sus medidas giraban en torno a sus logros, por lo que resolvía, por cuánto daba”. Lo anterior, “sin darse cuenta, había reducido su existencia a funcionar, a rendir, a sostener, a no ser. El trabajo y su identificación con el rol, se convirtieron en algo que se resume en: lo que le daba sentido a todo”.

“Hoy puedo decirlo con claridad: trabajaba para agradar, para brillar, para cumplir expectativas ajenas. Me acostumbré a controlar, a anticipar problemas, a vivir en alerta permanente, el miedo a perder se apoderó de mí. Eso, que afuera otros veían como éxito, empezó a pasar factura adentro. El cuerpo y la mente ya no pudieron más”.

Así inició su búsqueda: Dice Liliana que buscó sus respuestas “en terapias alternativas, enfoques espirituales diversos, chamanes, cartas astrales, fui por todo el país buscando esa guía. Entregué mi responsabilidad a otros, pero nada lograba tocar el centro”. Según Liliana, “seguía funcionando a un ritmo insostenible y, convencida de que parar era perder. Si no producía, no valía. No podía mostrar mi debilidad”.

El quiebre llegó. “Ya no daba más, tuve que detenerme. Me alejé del trabajo por agotamiento, me atraparon mis fantasmas y entré en una etapa de total oscuridad”. Liliana emprendió en distintos campos, “probé caminos nuevos, me equivoqué y caí. Hasta que llegué a un punto de vacío: sin trabajo, sin empresa, sin una identidad profesional clara y sin estabilidad financiera”.

Ahí apareció el psicoanálisis. “Llegué sin respuestas y con muchas preguntas. Más que reconstruirme, el análisis me ha permitido escucharme. Dejar de huir. Mirar de frente eso que evitaba. Comprendí que no todo en la vida tiene que doler para tener valor. Que el sufrimiento no es un mérito y que el amor es el camino.”

Continúa Liliana diciendo que “el proceso de análisis ha marcado un antes y un después.  Volví a mi saber y hacer profesional, desde otro lugar. Ya no desde la exigencia ni desde el sacrificio, sino desde la vida. Así, Empresa Viva empieza a ser un punto de anudamiento entre mi experiencia, mi historia y una nueva forma de estar en el mundo”.

“Empresa Viva no es solo una empresa; es una postura. Es preguntarme cada día: ¿en qué puedo servir? Es poner más de veinte años de experiencia al servicio de las personas, cuidar no solo los procesos, sino a quienes los habitan. Es entender que la salud, la seguridad y el bienestar no pueden separarse de la subjetividad”.

“El psicoanálisis me ha enseñado algo fundamental: siempre hay algo que se puede hacer por el otro, pero respetando su singularidad. Todos los días procuro trabajar desde ahí.  Más tranquila y con un pensamiento más claro: vivir mejor no es un lujo, es una responsabilidad con uno mismo”.

“Hoy estas son las palabras que buscan anudar mi vida, las que mi psicoanalista, Yoany Rendón, me recuerda una y otra vez como camino: Lili(ama)”.

Empresa Viva es eso. Una empresa que late.
Liliana finaliza diciendo: “elijo cómo vivir mi vida”.