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Madre y mujer deseante

De su experiencia analítica, nos dice Lina, “después de un primer encuentro-ciclo y haber dejado por un tiempo su proceso, re-anundandó de nuevo su camino en el análisis, tras el nacimiento de su hijo”.

Continúa su entrevista diciendo que, “tras sufrir de una depresión posparto, regresó al encuentro con su analista Yoany Rendón. Quería continuar, seguir tejiendo, pues encontré en el psicoanálisis un-camino-posible”.

A partir de allí, dice Lina, “empiezan a darse ciertos cambios que alivianan su existencia”. Por ejemplo, “dejando de justificar sus decisiones ante un comité de ética”, a quienes, “tenía que llegar a pedir disculpas, aunque sin motivo alguno, por haberse atrevido a moverse por fuera de lo que estos quisieran”.

El “tener que callar sus palabras” – su deseo –, “llegaba a afectarla físicamente, con terribles dolores en su garganta”. Situación que cambiaría con su pareja, “con quien se siente escuchada y, en quien encuentra espacio para su palabra”.

Como Lina dice, “romper ese triángulo, así como diferenciar entre la mujer deseante y su función de madre, se han convertido en un-camino a recorrer en su experiencia analítica”.

Ha comprendido “cuan costoso es el querer sostener el deseo de los Otros”. Mientras decía estas palabras, Lina menciona a su padre, “de quien ahora comprende por qué razón se había ido de casa, sin por eso haber dejado de estar ahí para ella, para escucharla”. 

De sus encuentros en el parque con su padre, “recuerda haber tenido siempre la posibilidad de hablar, de un lugar para su palabra”. Además, “de haber escuchado de él, palabras que la empujaban a seguir su deseo, lo cual directamente implicaba dejar de hacerse cargo del deseo de los Otros”. 

Así, Lina concluye su entrevista, haciendo una mención de su familia. “Ese deseo se ve apuntalado en su apuesta por la familia, su esposo y su hijo, donde de la mano del psicoanálisis, va encontrando además su un-camino entre ser madre y una-mujer deseante”.