Más cerca de la poesía que de las matemáticas
Jhon inicia esta entrevista compartiendo con nosotros sobre su larga trayectoria en el deporte, tanto a nivel institucional administrativo, como en las canchas de fútbol como entrenador.
En su quehacer está dividido entre lo institucional y su trabajo con el Club deportivo Export, a quienes ya hemos mencionado en una ocasión anterior. De Export nos dice John, “se ha convertido en un lugar en donde no es otro más dentro de un gran grupo. Se le tiene en cuenta como profesional que puede aportar algo y, que, al mismo tiempo, puede aprender de sus compañeros”.
En el club, nos dice, “su grupo de trabajo ha tenido la oportunidad de realizar un proceso de la mano del psicoanálisis aplicado a los deportes. De esta experiencia decidió dar un paso e iniciar un proceso individual de análisis”.
Con estas palabras iniciales de John podemos percibir algo de su malestar previo al psicoanálisis y a su labor en Export, que tal vez se aclarara en los párrafos siguientes. Un: “sentirse uno más en un montón, como si no hubiese algo por lo cual distinguirse, una diferencia”.
Ahora, refiriéndonos al texto de Jacques Alain-Miller (1), este mal-estar tiene mucho que ver con nuestra época marcada por lo cuantificable, por el sujeto de la estadística, el de la media, por ese uno más de la lista que termina por generar algo así como un sujeto sin atributos.
Sobre lo anterior nos dice John, “su vida estaba atravesada por la depresión, por la ansiedad, la angustia. Y al vivir en esas condiciones, uno no encuentra salidas y las cosas que uno anhela simplemente no se dan”. Continúa John, “afortunadamente he podido empezar a salir de ese atolladero gracias al psicoanálisis y por su puesto, al querer salir de allí”.
Después de un tiempo en proceso, continúa nuestro entrevistado, “siente que ya no es otro más, que tiene algo para aportar al otro; a sus grupos de trabajo y a los niños a quienes entrenan en el club. Ha comprendido que al pasar por la vida de otros sujetos tiene algo que aportarles para su crecimiento, mientras que de paso sigue creciendo en su camino”.
Del mejor-estar, nos dice John, “se ha tratado de la apuesta por un nuevo amor, por sus hijos, por su deseo. Por varios movimientos que han abierto nuevos caminos. Ahora cuando llegan contingencias, golpes, que me pueden hacer perder el equilibrio me encuentro sólido, estable”.
Su mayor logro, nos dice, “es que sus hijos hablan con orgullo de él y que está próximo a mostrarles algo afuera, en el mundo”. Se ha tratado en palabras de Miller, “del arte del uno a uno” del psicoanálisis, “no del uno a uno de la enumeración, sino de la restitución de lo único en su singularidad, en lo incomparable”.
Es que en el psicoanálisis, como dice José María Álvarez, “lo queramos o no, estamos más cerca de la poesía que de las matemáticas” (2).
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Referencias:
(1) JACQUES ALAIN-MILLER: La era del hombre sin atributos, Virtualia EOL, 2006.
(2) JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ: Estudios de psicología patológica, Barcelona, Xoroi Edicions, 2017.


