Siguiendo las palabras de José María Álvarez respondemos: “no creo que nadie deba analizarse, sino que quiera analizarse”, es una decisión para aquellos que “intentan solucionar sus dolencias”. Es además una decisión de querer saber y, por ende, implica voluntad “para indagar por uno mismo y buscar cierta mejoría”.
El encuentro con el psicoanálisis, para muchas personas, es el resultado de un desencuentro. Por ejemplo, personas que tenían una concepción sobre eso que querían lograr en la vida y una vez están cerca o han logrado eso que alguna vez idealizaron, se ven enfrentados con la insatisfacción de no ver en ese ideal, eso que los mueve en su ser. O incluso, han encontrado una manera para echar a perder lo conseguido.
Otros que se han encontrado inmovilizados frente a la decisión de tomar los pasos necesarios que implica caminar en su deseo y, que buscan en el análisis una mano que les ayude a encontrar sus propias salidas, haciendo honor a su singularidad. Sujetos que siguen ubicando la culpa de lo que sucede o no sucede en el exterior, sin reconocerse responsables de su caminar.
Llegan también muchos jóvenes que se preguntan por sus pasos en el futuro, quienes están a punto de culminar sus estudios del colegio, universitarios, etc.. y, por ejemplo, dudan de sus próximos pasos. Otros que simplemente postergan la finalización de estos, pues temen verse enfrentados a nuevos inicios y responsabilidades.
Niños y niñas que son traídos por sus familiares cuando estos parecen no responder a nadie, se instalan en posiciones dominantes y caprichosas, y, se sienten poseedores de autonomía absoluta para comandar sus elecciones.
A psicoanálisis van también personas que de alguna manera se encuentran sumergidos en la negrura de la tristeza, que se sienten aislados, incomprendidos, abandonados. Quienes tienen inconvenientes para relacionarse con los demás miembros de la cultura. Personas con diferentes tipos de adicciones. Otros con aquejamientos físicos a los cuales médicos y especialistas no le encuentran motivo. También consultan personas con fobias. También ante la pérdida de un ser querido.
Hay algunos otros ejemplos que pueden vislumbrar los campos a los que se extiende la práctica psicoanalítica. Por ejemplo, representantes de algunas doctrinas religiosas como el Papa Francisco (recientemente fallecido), quien también fue a psicoanálisis “para aclarar las cosas”. En lo político, el actual presidente de Argentina, quien se analiza desde hace 25 años a raíz de una situación traumática. En el campo del deporte, ciclistas, futbolistas, atletas y otros practicantes de diferentes disciplinas acuden también a psicoanálisis.


