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Black Metal y Psicoanálisis

“Desde mi encuentro con el psicoanálisis, hasta hoy, han sido en total unos quince años de análisis. No continuos, pero siempre ahí, con el psicoanalista Yoany Rendón”. Con estas palabras, Faber inicia esta entrevista sobre su experiencia analítica. 

Todo inició en los últimos años de colegio, una época compleja, dice Faber, no solo por lo que vivía en ese momento, que él nombra como su “adolescencia, sino además por otros temas familiares que por su puesto debía tramitar”. 

En pocas palabras, “una época muy difícil en la que necesitaba empezar a comprender muchas cosas que en mi acontecían, ciertos comportamientos excesivos. Algo que, de cierto modo, no es que haya desaparecido, sino de lo que ahora estoy advertido”.

En sus años de análisis, dice Faber, “no ha buscado nunca ser una mejor persona. Ha querido comprender quién es él, así como el porqué de esos actos de exceso y del desorden de sus años difíciles”. 

Dice, además, “sentirse bien al entender que la oscuridad también hace parte de lo que somos”. Su experiencia analítica, la resume en “un aprendizaje a caminar, un nuevo caminar. Ir soltando muletas, para aprender a caminar de nuevo, con las dificultades que esto implica, pero al menos, solo”.

De esa oscuridad de la que Faber habla, dice además, “es la principal razón por la cual no es partidario de las prácticas que le dicen a uno que hacer, pues de esa oscuridad, ha comprendido, que a veces el monstruo solo necesita ser escuchado”.

En su caso, dice Faber, “es como si se tratase de un abismo, al que si bien muchos se acercan tal vez demasiado, a su vida un tinte, cierto esplendor de belleza siniestra. Algo que, si bien a ojos de otros constituyen el extremo de la rareza, en su caso ayuda a dar control a su fuero interno; un lugar de paz al que a veces escapa”.

El Black Metal ha sido para él “más que una música, un arte. El arte de la rebelión ante los estándares establecidos de normalidad y de belleza”. En sí, “una rebelión capaz de cantar aquello que la gente no quiere escuchar, de lo que no quieren saber por qué les incomoda, de lo que se huye”.Tampoco, continúa Faber, “ve en ello una verdad absoluta, no se trata de una certeza, pues entonces sería una iglesia, pero a la inversa”. 

Según él, el psicoanálisis “le ha ayudado a acercarse a ese vacío de su propia oscuridad sin ser absorbido por ella, sirviéndose para su invención”. En el último año viene trabajando en el más reciente álbum musical de su banda de Black Metal, donde la alquimia es el tema principal del álbum; dividido en tres fases:

Nigredo: nos dice Faber, “es la parte que hay que destruir en uno mismo, para poder convertirse en algo así como el oro”

Codex: Sería el inicio de las fases, “es el fuego, pero no el que quema todo. No apunta a abrasarlo todo, sino a controlarlo, pues el nigredo requiere del codex”.

Nexus: “la estructuración. Es como  armar un paquete con el saber de las clicas, las singularidades comprendidas; ponerlas en un cofre y perderlas”.