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Poner límites como acto de amor

“Yo no complazco más, yo pongo límites como acto de amor”. En dos años de análisis, Marcela D. ha hecho un proceso impresionante, que ha dado lugar a fuertes cambios que se extienden tanto a su vida interior como al exterior. Un proceso que me ha ayudado “a quitarme unas cargas, que antes han pesado toneladas”.

La crianza de su pequeño hijo forma una parte muy importante de su vida. Con un fuerte deseo de ser madre, logra trabajar en las mañanas y pasar tiempo con su hijo por las tardes, “si es posible al aire libre, vemos animales, para que crezca conociendo esta belleza de la naturaleza”. Así mismo, “ponerle límites se ha vuelto más importante. Aunque a veces es difícil, se bien que es importante hacerlo ahora, esto hará todo más fácil más tarde, cuando esté grande. Con seguridad, que mi hijo conozca y respete los límites le servirá mucho en el futuro”.

Ver y “reconocer patrones repetitivos dentro de la familia así como conflictos internos” le dejaban comprender, por ejemplo, de donde viene el sentimiento de culpa, que ha llevado por muchos años. “Aprendí, de que hay cosas, que no son mi responsabilidad”, “igual de que hay puntos que no puedo cambiar, que salen de las manos, y que tampoco eran los míos.” Además, el psicoanálisis la ha llevado “a tener una relación diferente con aquello que no puedo cambiar de mi pasado.”

Consecuentemente le llevó también a establecer límites con personas cercanas, y “sacar gente de mi vida, que no caminan en el mismo camino que yo”. “Entender aspectos, que antes no vi con claridad, me alivia mucho”. Nos cuenta que, “el psicoanálisis me ha llevado a pasar de preguntarme: ¿porque me pasó esto? ¿Qué hay en mí que hace que esto tenga este significado y que yo responda de esta manera?”. Ahora ya conoce sus respuestas subjetivas a esas preguntas.

Marcela encontró “la libertad de expresarme”. “Hoy puedo decir lo que me causa frustración, puedo poner en palabras lo que me causa angustia. Puedo expresar mis sentimientos y decir: venga, hablemos”. Marcela me dice, que se “siente empoderada, con claridad sobre los diferentes aspectos de mi vida”. En la vida exterior, así mismo como en la vida interior “puedo hacer cambios, y quitarme cargas que no son mías.” 

Enfocada en los significantes de su vida, con un fuerte deseo de ser madre, tomando decisiones sin complacer a otros, sigue poniendo límites para protegerse a ella como mujer y como madre, de paso protege a su familia.